VIAJAR AL TRABAJO: UNA TRAVESÍA EN LA ARGENTINA MILEÍSTA

por | Abr 10, 2026

Entrada la noche, un joven en la parada le aclara a otro, que su colectivo no va a pasar, a pesar que la aplicación le dice que viene en tres minutos, y cuenta que ayer se pidió un UBER, porque estuvo más de media hora y el colectivo no pasó. La situación sucede en Quilmes y el colectivo es un ramal específico la Línea 85 une la ribera de Quilmes a Devoto en Capital Federal.

Quilmes, Berazategui y Florencio Varela fueron zonas de impacto en cuanto a la crisis del transporte, los choferes de siete líneas de colectivos de la zona sur decretaron esta mañana una medida de fuerza. Se trata de la empresa Micro Ómnibus Quilmes (MOQSA), que administra las líneas de colectivos 159, 219, 300, 372, 584, 603, 619, que reclama por el pago de sueldos y viáticos atrasados.

En Plaza Constitución, las preguntas se repiten y las filas se mezclan.. La escena se volvió habitual desde que las empresas de transporte redujeron hasta un 30% la cantidad de unidades en circulación, en medio del atraso en el pago de subsidios estatales y el aumento del combustible.

Viajes más largos y DESGASTANTES

El conflicto escaló a fines de marzo y tuvo su impacto más fuerte en la primera semana de abril. Uno de los días más caóticos fue un martes marcado por la incertidumbre y una llovizna persistente que agravó la espera. Por la tarde, el sol cae de frente sobre los pasajeros, que se cubren los ojos para intentar distinguir qué colectivo se acerca. Cuando comprueban que no es el suyo, muchos bajan la mirada resignados. Otros bostezan o revisan el celular en una espera cada vez más larga.

“Tengo que ir hasta Lomas de Zamora. En un día normal es una hora. Ahora ya salgo sabiendo que voy a llegar tarde y cansado. Y al otro día, lo mismo”,

Largas colas y personas colgadas del colectivo, para volver al hogar.

Un sistema en tensión

Las cámaras empresarias califican al sistema como “inviable” y aseguran que no pueden cubrir salarios ni costos operativos. Como medida de presión, ya redujeron frecuencias y no descartan una suspensión total del servicio. En ese contexto, la UTA inició una retención de tareas en empresas que no hayan abonado salarios, lo que agrava aún más la situación.

Mientras el Gobierno sostiene haber girado fondos, el sector empresarial afirma que son insuficientes y advierte que más de un centenar de líneas podrían verse afectadas.

Desigualdad en el tiempo de viaje

La crisis también deja en evidencia una brecha social. Según la especialista en movilidad María Rodríguez Touron, los sectores de menores ingresos dependen más del transporte público y destinan más tiempo a viajar. Antes de la pandemia, el quintil más pobre invertía cerca de dos horas diarias en traslados, frente a una hora en los sectores de mayores ingresos: un 50% más.

La expansión urbana hacia zonas periféricas, con menor densidad y conectividad, vuelve más ineficiente el sistema y prolonga los trayectos. Así, quienes menos tienen son quienes más tiempo pierden en moverse.

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