La Plaza del Congreso y las principales avenidas de todo el país volvieron a teñirse de violeta y verde en una demostración de fuerza que, a 11 años de su primera convocatoria, demuestra que la militancia femenina sigue siendo el principal dique de contención contra la violencia machista. La marcha de Ni Una Menos 3 de junio 2026 no fue una conmemoración más; estuvo atravesada por la rabia, la urgencia de estadísticas que no bajan y un fuerte cuestionamiento institucional.
Bajo la consigna central “¡Vivas, libres y desendeudadas nos queremos!”, miles de mujeres, disidencias y familias se movilizaron en un contexto de profunda conmoción por los recientes femicidios de Agostina Vega (14 años, en Córdoba), Dulce María Beatriz Candia (17 años, en Misiones) y Noelia Carolina Romero (en Temperley). La masividad de la convocatoria dejó en claro que la lucha sigue vigente y que el reclamo por políticas públicas eficientes se mantiene intacto ante el desfinanciamiento estatal.
El Poder Judicial bajo la lupa: «Desidia organizada» e impunidad
Uno de los ejes más contundentes de la jornada fue el señalamiento directo a la complicidad y la inacción del sistema judicial argentino. Durante la lectura del documento oficial en el escenario montado frente al Parlamento, las voces del colectivo apuntaron contra un engranaje institucional que sistemáticamente llega tarde, desprotege a las denunciantes y revictimiza a los familiares.
“Nosotros hemos catalogado a este femicidio como una desidia organizada desde el Estado. Apuntamos contra un poder judicial que no buscó, que buscó tarde y que no implementó las medidas de alerta en el tiempo que se requerían”, sentenció Luci Cavallero, referente del movimiento, haciendo alusión al caso de la adolescente cordobesa, Agostina Vega.
«Si mañana me desaparecen, abracen mucho a mi mamá”.
NI UNA MENOS. CARTEL DE UNA JÓVEN
La indignación de las familias de las víctimas recorrió las calles de Buenos Aires y se replicó en las provincias. Carteles con leyendas como «Agradezcan que pedimos justicia y no venganza» o testimonios directos que calificaron a los procesos judiciales de «mamarracho» evidenciaron el maltrato burocrático que sufren las mujeres al intentar conseguir medidas de protección reales.
El reclamo exigió de forma unánime la destitución de fiscales y una reforma judicial con verdadera perspectiva de género para frenar la impunidad de los agresores.
La militancia femenina y los cuerpos que resisten al vaciamiento
A pesar del desmantelamiento de los programas y ministerios destinados a la prevención de las violencias —una de las críticas políticas más repetidas hacia la gestión nacional— la militancia femenina demostró una notable capacidad de articulación y resistencia callejera. Agrupaciones sociales, partidos políticos, sindicatos y miles de mujeres independientes de todas las edades formaron un cordón humano que unió el Congreso con la Avenida de Mayo.
La jornada de Ni Una Menos 3 de junio 2026 cerró con una plaza colmada que recordó que detrás de cada estadística hay proyectos truncados y familias destruidas. El mensaje hacia las autoridades y los tribunales fue inequívoco: el movimiento feminista argentino no dará un solo paso atrás y continuará exponiendo la responsabilidad del Estado en cada vida que falta.





