La estrategia se repite: cada vez que el gobierno porteño modifica un programa o presenta un plan específico en algún sector, lo hace destacando supuestas «mejoras y modernizaciones» a tono con el mundo. Pero estos cambios se realizan sin pasar por la Legislatura, intempestivamente y a espaldas del sector involucrado.
Mientras el país festejaba la victoria de Argentina contra Inglaterra y a pocas horas del inicio de las vacaciones de invierno, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, publicó en el Boletín Oficial un decreto que modifica sustancialmente el Estatuto Docente porteño.
Un criterio general de este “nuevo estatuto” es que el gobierno de la Ciudad responsabiliza de la calidad educativa exclusivamente al maestro, deslindando las políticas impuestas por el propio Ministerio. Entre los ítems más polémicos, la medida pone en riesgo la estabilidad laboral, introduce trabas para la continuidad de la carrera y presiona a los trabajadores para que no tomen licencias médicas.

En este último punto es necesario recordar que existen miles de docentes y estatales que denuncian que, al tomarse días de enfermedad, la Ciudad solo les reconoce la mitad y, en algunos casos, retiene más de un 40% del salario. En agosto de 2025 el diario Tiempo Argentino. publicó un informe donde detallaba que una empresa privada —denunciada por administración fraudulenta— maneja las licencias médicas porteñas y el gobierno le paga más de $7000 millones. De acuerdo a datos oficiales, solo en 2025 de “un total de 2591 revisiones, el gobierno tuvo que admitir 1843 casos en los que estaban mal rechazadas las licencias”.
LAS CRÍTICAS DE LA OPOSICIÓN A LA REFORMA DOCENTE
De acuerdo a lo investigado distintas fuentes y sectores coinciden en que el decreto de Jorge Macri genera un mar de incertidumbres, ataca derechos adquiridos y viola los pasos legales al eludir el debate parlamentario.
“Desde la Comisión de Legislación del Trabajo de la Legislatura porteña, observamos modificaciones que limitan el ejercicio de algunos derechos adquiridos de los docentes, tales como el tope de dos años a la licencia por cargo de mayor jerarquía, la reducción de los días consecutivos para licencia por examen y la modificación en el cómputo de la licencia por razones particulares, que puede afectar de forma directa a los docentes del nivel medio”, (escuela secundaria) explicó el legislador porteño de Fuerza por Buenos Aires, Matías Barroetaveña, quien preside dicha comisión laboral.
Para el legislador, la nueva reglamentación abre la puerta a que un docente pueda ser cesado en su cargo, sin sumario previo, por tener una calificación deficiente o dos calificaciones regulares consecutivas.
“Si se implementa de esta manera, no solamente corre riesgo la estabilidad laboral, sino que también podría derivar en reclamos judiciales por incumplimiento de la normativa local y nacional”
MATÍAS BARROETAVEÑA.
Otra fuente, la legisladora de Fuerza Buenos Aires María Bielli, presidenta de la Comisión de Educación en la Legislatura, aseguró: “La reforma quita el puntaje por permanencia en la misma escuela, por la presentación de publicaciones y no actualiza el valor de posgrados, maestrías y doctorados”. Asimismo, recordó que las modificaciones estructurales deben votarse en el recinto y no establecerse por decreto.
La respuesta oficial del Ministerio de Educación
Desde la cartera educativa porteña hicieron circular un mismo documento conceptual a los medios de comunicación. Los funcionarios sostienen que el objetivo de la reforma es fortalecer la permanencia de los maestros en las aulas, dar mayor peso al mérito por sobre la antigüedad y ordenar el régimen de licencias ante presuntas irregularidades. Según el oficialismo, la actualización alcanza a toda la carrera docente, desde el ingreso al primer cargo hasta el acceso a puestos de conducción.
El rechazo de los gremios: «Nos quieren disciplinados»
Las organizaciones sindicales ya comenzaron a articular medidas de fuerza y reclamos administrativos contra la flexibilización laboral encubierta.
“Nosotros como CTE (Corrientes de Trabajadores de la Educación) estamos construyendo una mirada común como espacio sindical. Las docentes que no alcancen el 90% de presentismo por licencias por cuidado de familiar enfermo se verán perjudicadas a la hora de concursar, porque les bajarán la evaluación anual”, detalló Carolina Brandaris, titular de la CTE.
Para la referente educativa, este es el punto más grave de la iniciativa: “A las docentes que tienen hijos a cargo, que ya sufren castigos salariales cuando faltan por enfermedad propia o de sus hijos, ahora también se las perjudica en la carrera de ascenso, ya que solo con el 90% de asistencia podrán aspirar a las mejores calificaciones anuales”.
“Si te enfermás, tenés un imprevisto, querés estudiar o ejercés tu derecho a huelga, te hunden la calificación y te bloquean los traslados y ascensos. Esto nos empuja a una situación perversa donde ir a trabajar enfermos se está volviendo la norma y perfeccionarse pasa a ser un lujo inalcanzable”
FEDERICO PUY. SECRETARIO DE ADEMYS.
En la misma línea, desde la UTE (Unión de Trabajadores de la Educación) rechazaron el decreto por inconsulto y presentaron un planteo administrativo formal para exigir que se deje sin efecto de forma inmediata.
Desde la Asociación ADEMYS, el secretario adjunto Federico Puy trazó un paralelismo nacional: “Es una reforma laboral como la que quiere Milei y que Jorge Macri está llevando adelante en CABA. No les importa la calidad educativa: nos quieren disciplinados. Hay que unirse con los estudiantes secundarios del Yrurtia y del Lola Mora que con tomas pelean contra esta política educativa”.
El maestro y referente sindical afirmó que, bajo este nuevo esquema, los títulos y la trayectoria pierden valor frente al «chantaje del presentismo»: “Si te enfermás, tenés un imprevisto, querés estudiar o ejercés tu derecho a huelga, te hunden la calificación y te bloquean los traslados y ascensos. Esto nos empuja a una situación perversa donde ir a trabajar enfermos se está volviendo la norma y perfeccionarse pasa a ser un lujo inalcanzable”, concluyó.





