En los pasillos del poder de los noventa quedó inmortalizada una frase atribuidísima a su genio político: “Yo robo para la corona”. Tres décadas después de haber sido el joven maravilla y ministro del Interior del gobierno de Carlos Menem, José Luis Manzano demuestra que la política pasa, pero los negocios estratégicos permanecen.
Lejos de las cámaras de televisión y con el perfil bajo que otorga el estatus de magnate internacional, Manzano —junto a sus socios inseparables Daniel Vila y Mauricio Filiberti— acaba de cerrar el círculo perfecto del consumo domiciliario. Hoy, si vivís en la Ciudad de Buenos Aires o en el Conurbano bonaerense, las facturas que abrís a fin de mes responden a los hilos de un mismo holding: el Grupo Integra.
El «Triángulo de los Servicios»: Luz, Gas y Agua bajo el mismo techo
La consolidación del súper monopolio no fue de un día para el otro, pero se aceleró a un ritmo vertiginoso en los últimos años. La arquitectura de este conglomerado abarca los tres insumos vitales para la vida urbana:
- Luz (Edenor): En 2021, el trío Vila-Manzano-Filiberti dio el gran zarpazo al adquirir la mayor distribuidora de energía eléctrica del país a Marcelo Mindlin (Pampa Energía). Con más de 3 millones de usuarios, sentaron la primera piedra del imperio actual.
- Gas (Metrogas): La operación se terminó de sellar en agosto de 2026, cuando YPF aceptó la oferta del consorcio encabezado por Edenor para adquirir el 70% del paquete accionario de Metrogas por USD 780 millones. Con esta jugada, pasaron a controlar la red de gas natural más grande de América Latina.
- Agua y Cloacas (AySA): En octubre de 2026, en el marco del programa de privatizaciones de empresas públicas impulsado por el Poder Ejecutivo, el grupo presentó la oferta ganadora por USD 349 millones para quedarse con la concesión del servicio de agua potable y saneamiento del AMBA.
«Manzano perfeccionó la capacidad de resiliencia política. Tuvo excelente sintonía con el kirchnerismo, tejió lazos estrechos con el peronismo federal y construyó una alianza incluso con Sergio Massa».
PERIODISMO EN JAQUE
El mapa empresarial ya no solo tiene integración horizontal en el sector energético, sino también una preocupante integración vertical: Filiberti, a través de Transclor, era previamente el principal proveedor de cloro y policloruro de aluminio para la potabilización del agua de AySA. Ahora, el grupo compra, procesa, distribuye y cobra el servicio en ambos lados del mostrador.
De la política menemista al «Círculo Rojo» de la energía
Nacido en Tupungato, Mendoza, y médico de profesión, «Chupete» Manzano fue uno de los arquitectos del peronismo renovador en los años 80 antes de convertirse en el hombre fuerte de la gestión de Carlos Menem. Tras su salida del gobierno en 1992, emigró a Estados Unidos, estudió en Georgetown y regresó reconvertido en un hábil banquero de inversión y cazador de activos estratégicos.
A diferencia de otros empresarios de los noventa que desaparecieron con la crisis del 2001, Manzano perfeccionó la capacidad de resiliencia política. Tuvo excelente sintonía con el kirchnerismo, tejió lazos estrechos con el peronismo federal y construyó una alianza incluso con Sergio Massa, al tiempo que mantenía líneas de comunicación abiertas con los sectores más liberales de la política argentina.
Esa ductilidad le permitió posicionarse siempre en los rubros con tarifa regulada y fuerte intervención estatal: medios de comunicación (Grupo América), petróleo y minería (Integra Capital, Phoenix Global Resources, minas de litio) y, finalmente, los servicios públicos esenciales.
Los riesgos de un monopolio regulatorio sin precedentes
Especialistas del sector energético y analistas regulatorios encienden las alarmas sobre las consecuencias de esta concentración de mercado en las manos de un solo grupo económico:
«Mientras la narrativa oficial promete eficiencia privada y desregulación de la economía, la realidad práctica muestra una hiperconcentración en favor de los actores con mejor llegada a los despachos del poder».
JOSÉ LUIS MANZANO. PERIODISMO EN JAQUE.
- Falta de competencia y arbitraje: Que una misma corporación que administre tanto la luz como el gas distorsiona el mercado energético interno, reduciendo las alternativas de eficiencia para los usuarios.
- Poder de negociación frente al Estado: Un holding que controla el agua, el gas y la electricidad de más de 14 millones de personas posee un poder de presión inédito ante revisiones tarifarias, subsidios o exigencias de inversión en infraestructura.
- Conflictos de interés cruzados: La delgada línea entre los negocios de insumos químicos (Transclor), la generación/distribución eléctrica y la gestión del agua pública genera opacidad en las estructuras de costos.
La factura única: el destino de los usuarios
Para el ciudadano de a pie, la metamorfosis del mercado de servicios se nota en el bolsillo y en la boleta. Mientras la narrativa oficial promete eficiencia privada y desregulación de la economía, la realidad práctica muestra una hiperconcentración en favor de los actores con mejor llegada a los despachos del poder.
José Luis Manzano volvió a demostrar que el verdadero poder en la Argentina no siempre se vota en las urnas: se negocia en los pliegos de licitación y se cobra mes a mes en cada hogar del país.





