El mercado yerbatero atraviesa una crisis grave, con la concentración del negocio en pocas manos. Ante la imposibilidad de los productores locales de cubrir los costos mínimos de producción —venden la materia prima a menos de la mitad de lo que cuesta cosecharla—, el circuito productivo tradicional se encuentra virtualmente paralizado. El alarmante flujo de mano de obra no solo golpea a las chacras en pleno corazón de Misiones y Corrientes, sino que deja a los pequeños colonos al borde de la quiebra.
Éxodo de tareferos: la frontera productiva se traslada a Brasil
El dirigente yerbatero Jonás Petterson detalló la gravedad de la situación y confirmó que, en el último tiempo, más de 8.000 tareferos (trabajadores rurales que cosechan la yerba mate) cruzaron la frontera para incorporarse a los campos brasileños. “Fue un éxodo importante. Tenemos trabajadores en la cosecha y la mitad se fue porque no podemos pagar un precio acorde a lo que paga Brasil”, señaló.
Según explicó el productor, las diferencias en las condiciones de contratación y de vida entre ambos países son determinantes:
- Ingresos diarios: En Brasil les pagan entre 70.000 y 90.000 pesos diarios libres de gastos, dependiendo de la tarea.
- Vivienda: Los campos brasileños les garantizan el alojamiento.
- Inclusión financiera: El trámite del CPF (identificación fiscal brasileña) demora apenas cinco días. Esto les permite acceder rápidamente a cuentas bancarias, billeteras virtuales y compras financiadas en cuotas.
La cercanía geográfica facilita el proceso. «Muchos trabajadores vuelven sólo a buscar a la familia y se quedan allá», relató Petterson, marcando el carácter permanente que está adquiriendo la migración.

Costos en rojo y concentración del mercado yerbatero
Por el contrario, la realidad en las tierras locales es asfixiante debido al desfasaje financiero. Los colonos enfrentan un costo de producción de 515 pesos por kilo, pero la industria les paga entre 180 y 200 pesos, con plazos de cobro que se estiran hasta los 180 días.
“Estamos complicadísimos. Yo tenía que tener en esta época 30 personas y estamos trabajando con ocho”, lamentó el productor para graficar la escasez de mano de obra en plena zafra.
A la hora de buscar responsables, Petterson apuntó directamente contra la cartelización del sector: “Todo este plan económico lo monopolizaron de tal manera que dos industrias manejan el 48 por ciento de la producción”. Asimismo, recordó que mientras el productor recibe valores desactualizados respecto a 2023, los precios en la góndola de los supermercados no paran de subir.
Riesgo de extranjerización y remate de chacras
El tiempo para encontrar una salida política o económica al conflicto es cada vez más corto. Las proyecciones de los productores estiman que, de mantenerse este esquema de desregulación, el estrato de los pequeños colonos minifundistas podría desaparecer antes de fin de año.
El peligro latente detrás de la crisis yerbatera no es solo el abandono de la actividad, sino la pérdida de la propiedad de la tierra en la región litoraleña. “En este momento, muchos venden las tierras y se van a Brasil. Las están comprando los grandes industriales y muchos extranjeros”, alertó el dirigente.
«No seamos ciegos. Son amigos y socios de los industriales, porque son ellos los que salen a ver qué chacras se pueden comprar», concluyó Petterson, advirtiendo sobre el fuerte impacto geopolítico y socioeconómico que este proceso de extranjerización representa para el agro argentino.





