Tenía 26 años cuando Messi debuto con la selección argentina dirigida por José Pekerman en un amistoso frente a Hungría. Messi entro con toda la expectativa de un país que lo había visto hacer maravillas en la copa del mundo que la selección sub20 había conquistado solo unos días antes en Holanda. Lionel entro con todo el ímpetu juvenil y quizás poseído por esa impulsividad infantil golpeo a un rival y vio la roja directa solo dos minutos luego de haber ingresado al campo de juego. Casi ninguno de los espectadores de ese partido que finalmente nuestra selección perdió por 2 a 1 podría dimensionar lo que Messi hizo con su carrera futbolística, con su vida y con la de cada uno de nosotros, todos los espectadores de su historia futbolera y su genialidad.
21 años después de ese debut decepcionante Messi no solo rompió todos los records habidos y por haber sino que además mejoro ostensiblemente las vidas de los humildes mortales que contemplamos al mejor jugador de futbol de todos los tiempos. El camino de Messi por la selección no fue un lecho de rosas sino todo lo contrario. En el mundial 2006 llegaba como recambio de una selección consolidada como la de Pekerman y que llegaba al mundial de Alemania con el mote de candidato al título. Una eliminación con sabor amargo frente a Alemania en cuartos de final luego de la lesión del arquero argentino Roberto Abbondanzieri dejo a nuestra selección en la antesala de las semifinales del torneo.
En el 2010 dirigido por Diego Armando Maradona la selección llegaba al mundial de Sudáfrica luego de un ciclo tortuoso que se llevó puesto a Alfio Basile. Messi en ese mundial ya era titular indiscutido y tuvo un muy buen torneo pero no pudo marcar ningún gol a pesar de las innumerables oportunidades que género en cada uno de los cinco partidos de la copa del mundo que disputo. En cuartos de final de ese torneo nos enfrentamos nuevamente frente a Alemania pero esta vez una derrota categórica de 4 goles a 0 termino con la fantasía de lograr el mundial. Esa derrota fue el final de un ciclo caótico y errático en el que la improvisación y la desprolijidad estuvieron a la orden del día de inicio a fin.
En el 2014 un equipo estabilizado en las eliminatorias por Alejandro Sabella tuvo en Brasil un mundial de menor a mayor. Luego de 24 años Argentina volvía a jugar un partido definitivo otra vez frente a Alemania. Messi tuvo un excelente mundial en el que convirtió 4 goles. En la final frente a Alemania él y Argentina tuvieron innumerables oportunidades para marcar algún gol pero Neuer, el arquero alemán y la mala fortuna determinaron que en tiempo extra Mario Gotze le dieran la cuarta copa del mundo al seleccionado alemán. En Rusia en 2018 el equipo no llegaba en las mejores condiciones. Luego una clasificación caótica que se definió en la última fecha en Ecuador con un hat trick de Messi el equipo de Jorge Sampaoli tuvo un mundial en donde todos los errores de la preparación se hicieron evidentes. Messi marco un golazo frente a Nigeria en el partido que clasifico a Argentina de carambola en los octavos de final en donde Francia nos derrotaría por 4 goles a 3 con un partido notable de Kilyan Mbappé.
En Qatar 2022 finalmente vivimos el mundial de nuestros sueños. De la mano de un técnico desconocido como Lionel Scaloni el equipo antes del mundial logro desbloquearse mentalmente consiguiendo la copa América disputada en Brasil en 2021 y la finalissima luego de derrotar a Italia por 3 goles a 0 luego de una actuación colectiva e individual descomunal de todo el equipo. En el mundial luego de la derrota inesperada con Arabia Saudita en el partido inaugural el equipo se transformó en una fortaleza edificada en base a actuaciones colectivas e individuales notables y a un temperamento imbatible.
«En estos tiempos de vacío y liquidez, la obra de Messi es sólida e inextinguible y nos permite armar el relato de nuestras vidas como si todo se tratara de un cuento de hadas.»
MESSI X JUAN PABLO SUSEL.
Sin dudas el punto emotivo más alto de ese mundial y de Lionel fue la final con Francia en la que Argentina se impuso en la tanda por penales luego de un empate en 3 goles que sin dudas transforma a ese partido en la mejor final de la historia de los mundiales. En 2026 un Messi de 39 años llevo a Argentina a la sexta final de su historia y a su tercer encuentro definitorio en la historia de los mundiales. La épica semifinal con Inglaterra en donde Argentina se impuso por 2 a 1 con una gran actuación colectiva fue el clímax de este último mundial que quedara en la historia del deporte argentino aunque no se haya coronado con el título.
Hasta acá la enumeración de la historia mundialista de Messi con la selección mayor. Se podría desarrollar una cronología similar con la historia de Messi en el Barcelona y en el resto de los clubes en los que jugo pero no es esa la intención de estas líneas.
Mi viejo había fallecido un año y medio antes que Messi debutara en la selección mayor pero ya en ese momento había noticias de un chico argentino supertalentoso que la rompía toda en Barcelona. En un comienzo existía el rumor de que el chico podría ser nacionalizado español pero rápidamente nos enteramos que Messi quería jugar si o si en la selección argentina. Durante 15 años lo vimos a Messi transformarse en el más grande futbolista de todos los tiempos mientras en Argentina no lograba cristalizar su trayectoria con un título. En el transcurrir de esos años dejé la casa de mis viejos y luego volví, conocí a la madre de mi hijo, fui padre y luego conocí a Vero y Seba.
También me recibí de sociólogo y conocí personas maravillosas y repulsivas. En las semifinales del 2014 con Países bajos recuerdo sacarle una foto a Julián en pañales jugando con una naranja. Los penales con Países bajos en un bar en Villa Crespo y el festejo en Corrientes y Scalabrini Ortiz. Después la tristeza de las finales perdidas con Alemania y el colmo de la injusticia que representaron las dos finales de Copa América perdidas con Chile. Y en estos años también la comparación constante con Maradona basada en los caracteres personales de ambos que llevaban a la obvia confusión ideológica. Messi no cantaba el himno y no tenia personalidad en cambio Maradona era pueblo y peronista, por eso nos iba como nos iba. La berreteada sociológica para juzgar rendimientos deportivos con el manual progresista en la mano siempre me pareció una metáfora de la decadencia intelectual de un pueblo.
A Messi la estadística de la gloria no le hace justicia. Es junto a Roger Federer el deportista contemporáneo que mejor vinculo la competencia con la belleza. Nada de su eficacia competitiva es más importante que las cualidades estéticas que los ubican en el lugar del poeta. Esa búsqueda infatigable de la belleza es el atributo secreto de la obra de Messi y lo que nos emociona cada vez que lo vemos en una cancha. Una de las patologías más grandes que tenemos como sociedad es demandarles a los deportistas que nos hagan olvidar de nuestras tragedias colectivas e individuales.

Messi nos enseñó el arte de la derrota y nos obligó a valorar la obstinación de la belleza por fuera del resultado y como el poeta que es nos hizo quererlo gracias a sus fracasos y no a pesar de los mismos. Por eso cuando el árbitro decreto que Argentina era campeón de América en 2021 todos sus compañeros fueron corriendo a abrazar a su capitán y emblema. El maleficio del fracaso se había terminado y finalmente comprendimos todos que la victoria no era tan importante y que lo trascendente siempre había sido únicamente la maravilla de verlo jugar.
Mis años con Messi son parte de la película de mi vida. Una película que dura más de 20 años. En el 2006 con mi mama miramos los penales con Alemania y nos quedamos en silencio y apabullantemente tristes. Nos fuimos caminando después del partido por las calles de Dock Sud. Yo pensé en mi viejo y en que este era el primer mundial sin él. Obvio nunca se lo dije a mi vieja porque soy de los que creen que uno debe lidiar con su tristeza sin intoxicar a los demás. Después vinieron las otras decepciones pero ese arte de sufrir por amor en un momento muto al ritual de cinco años de felicidad y títulos ininterrumpidos. La velocidad y habilidad del Messi inicial se transformó en la pausa y la belleza de su madurez crepuscular.
«A Messi la estadística de la gloria no le hace justicia. Es junto a Roger Federer el deportista contemporáneo que mejor vinculó la competencia con la belleza.»
MESSI X JUAN P. SUSEL.
En mi mente quedan inscriptas imágenes perpetuas de felicidad. Llorando desconsolados cuando ganamos la copa América en el 2021 con mis hijos y Vero, la tanda por penales con Países Bajos en el 2022 antes de ir a pasar la noche con Guillermo que estaba internado en el hospital italiano, los partidos infartantes del 2026 con Sebita mirando los partidos en el baño por cábala y el abrazo en cada gol, el abrazo que nos dimos con Vero después de la victoria contra Inglaterra. Pero de todas esas imágenes me quedo con una. Messi convierte el tercer gol frente a Francia en la final del 2022. Nos abrazamos con Julián llorando los dos en el piso del comedor.
Vero en un momento nos dice que están chequeando la jugada para ver si la pelota entro o no al arco pero nosotros seguimos gritando el gol hasta que el árbitro confirma que todo es válido. En ese momento la descarga es total. Messi nos regalos durante 20 años momentos más grandes que la vida misma. Instantes en donde el tiempo se congela y todo se reduce a ver que conejo va a sacar el mago de la galera. En el último mundial descubrimos su costado oculto y quizás ahí radica el secreto de su magia. Las lágrimas después del hat trick a Argelia debido a la enfermedad de su padre, el carácter épico que sacó a relucir en la victoria frente a los ingleses, su carta de despedida escrita con puño y letra son algunos de esos momentos más grandes que la vida misma.
La importancia de Messi en mi vida es que me ayudo a medir el tiempo de mis días. Desde el grandulón adolescente que se fue de la casa de los viejos a este padre y esposo pasaron 21 años. El tiempo me enseño la fragilidad de la existencia y que la felicidad y la tristeza son las dos caras de la misma moneda. En estos tiempos de vacío y liquidez la obra de Messi es sólida e inextinguible y nos permite armar el relato de nuestras vidas como si todo se tratara de un cuento de hadas aunque sepamos que no lo es. Contemplar lo que Messi hizo de nosotros es su legado inmortal. Nunca hay palabas suficientes para agradecer el amor.





