En un nuevo acto de entreguismo explícito, el gobierno de Javier Milei oficializó un escandaloso acuerdo directo con Starlink, la empresa del multimillonario estadounidense Elon Musk. La maniobra, realizada en un récord exprés de nueve días y a espaldas del pueblo, garantiza el negocio privado del magnate extranjero sin licitación pública previa, mientras condena al vaciamiento y al desfinanciamiento a la empresa estatal ARSAT.
Bajo la falsa premisa de llevar conectividad a 6.000 escuelas rurales, (una infraestructura que el propio Estado nacional ya garantiza y sostiene con soberanía tecnológica) , el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) resolvió destinar casi 21,9 millones de dólares del Fondo del Servicio Universal (FSU).
La tramposa ingeniería financiera fue disfrazada institucionalmente como una «donación con cargo»: el Estado argentino desembolsará cerca de 11,9 millones de dólares para garantizarle a Musk la instalación, la logística y el mantenimiento de sus equipos, abriéndole el mercado a medida y forzando a que, una vez finalizado el convenio, las provincias y municipios queden cautivos pagando un servicio privado que cuesta casi tres veces más que el soberano servicio nacional.
UN ATAQUE A LA INDUSTRIA SOBERANA
El negocio es redondo para el capital transnacional y ruinoso para el pueblo argentino. Mientras ARSAT cobra entre 60 y 70 dólares mensuales por establecimiento, la firma de Musk facturará cerca de 160 dólares por mes a cada jurisdicción. La jugada no busca la eficiencia ni la modernización técnica, sino el ataque sistemático y directo a los activos estratégicos de la Patria: mientras la gestión libertaria ahoga financieramente a ARSAT (manteniendo una deuda histórica con la empresa que supera los 60 millones de dólares), transfiere cajas y recursos públicos de los contribuyentes hacia las arcas corporativas de Starlink.
«ARSAT administra una red de aproximadamente 34000 Km de fibra óptica, además de los satélites ARSAT-1 y ARSAT-2, y que desde 2017 su programa de conectividad permitió llevar internet a miles de escuelas rurales»
PERIODISMO EN JAQUE.
Este saqueo se profundiza al utilizar el Fondo del Servicio Universal, nutrito por los aportes de las operadoras locales, para financiar de forma directa a un competidor extranjero elegido «a dedo», excluyendo cualquier compulsa transparente de precios o tecnologías. Como parte de esta misma matriz de entrega y subordinación geopolítica, la gestión oficial ya inició la migración de los datos estratégicos del país guardados en el Datacenter de ARSAT hacia servidores extranjeros de Amazon y Google.
RESISTIR A LA ENTREGA: LA CONECTIVIDAD COMO DERECHO, NO COMO NEGOCIO
ARSAT opera más de 34.000 kilómetros de fibra óptica y una red satelital propia capaz de responder con soberanía a las necesidades de conectividad del territorio nacional. Reemplazar la tecnología construida con recursos de los argentinos para garantizar el lucro de una corporación multinacional representa la pérdida directa de la soberanía tecnológica y de las capacidades estratégicas de la Argentina. Frente al modelo de remate del Estado e imperialismo corporativo, la defensa del patrimonio nacional y de la empresa pública se impone como una necesidad histórica ineludible.





