TENGO TRABAJO, PERO NO ME ALCANZA
Durante años, la economía argentina se midió a través de dos variables centrales: la inflación y el desempleo. Si los precios escalaban o la falta de trabajo apretaba, el humor social crujía. Sin embargo, los datos actuales de La Rioja comienzan a mostrar las grietas de esa fórmula tradicional y revelan un fenómeno distinto: tener trabajo ya no garantiza llegar a fin de mes.
De acuerdo con datos del portal especializado Economía Riojana, la provincia registra apenas un 4,5% de desempleo, cifra sensiblemente menor al 7,9% del promedio nacional y por debajo del 5,3% registrado localmente un año atrás. A primera vista, un indicador favorable. Sin embargo, detrás de esa cifra emerge un número mucho más incómodo: el 18,8% de la población económicamente activa (PEA) tiene ocupación, pero busca activamente otro empleo. Hace un año, ese segmento representaba el 15,5%.
Ahí reside una de las postales más fieles del bolsillo actual: tengo trabajo, pero no me alcanza.
La paradoja del mercado laboral: pluriempleo y rebusque cotidiano
Con una inflación nacional que marcó 1,7% en agosto y niveles de desocupación contenidos en la provincia, la estadística oficial cuenta solo una parte de la película. Según el INDEC, casi uno de cada cinco trabajadores riojanos necesita sumar ingresos para mantener su nivel de vida, lo que obliga a recurrir al pluriempleo o a la informalidad secundaria.
Esta realidad se palpa en el día a día:
- Profesionales que comercializan productos en redes sociales tras su jornada laboral.
- Docentes que multiplican horas cátedra o dictan clases particulares.
- Empleados públicos que completan la jornada al volante de aplicaciones de transporte.
Aunque la búsqueda de ingresos extra existió siempre, el problema estructural de la Argentina mutó: ya no se trata solo de medir cuántos tienen trabajo, sino de registrar cuántos pueden vivir de lo que ganan.
La trampa de la tarjeta: «Sueldo menos deuda»
A la insuficiencia del ingreso se le suma la precarización. Durante el segundo trimestre de 2026, la informalidad laboral alcanzó al 45% a nivel nacional, privando a casi la mitad de los trabajadores de estabilidad, aportes jubilatorios y previsibilidad financiera.
En la práctica, cobrar un sueldo ya no equivale a disponer de ese dinero. Muchas familias consumen su haber antes de percibirlo debido al peso de las deudas en el hogar:
(Sueldo Disponible) = (Ingreso Total) – (Tarjetas + Préstamos + Supermercado + Servicios + Cuotas)
Lo que resta tras esa ecuación es el verdadero margen de subsistencia. Y los datos oficiales confirman la presión sobre el sistema: según el Banco Central (BCRA), la mora de los hogares en el sistema financiero saltó al 12,9% en julio, cuando en enero se ubicaba en el 10,6%.
El uso de la tarjeta de crédito cambió de naturaleza. Ya no se utiliza para financiar bienes durables o consumos extraordinarios a futuro, sino para cubrir la compra de alimentos del presente.
«Hoy es muy difícil aceptar que tener un sueldo tampoco significa disponer de ese sueldo, en muchos casos comienza a gastarse mucho de antes de cobrar».
HEBER SIREROI. POLITÓLOGO
El escenario local: contención estatal y preguntas a futuro
En el caso particular de La Rioja, donde el empleo público y la estructura estatal tienen un peso determinante en la economía local, el Gobierno provincial ha implementado una serie de medidas de alivio financiero y contención:
- Programas de regularización de deudas: Más de 6.000 riojanos gestionaron acuerdos a través del Banco Rioja para reestructurar pasivos.
- Marcos de protección social: Medidas contra la usura y suspensión temporal de embargos judiciales (por 180 días).
- Control de costos básicos: Congelamiento de tarifas de servicios públicos por un plazo de 60 días.
Si bien estas políticas alivian la liquidez inmediata de las familias, abren interrogantes sobre la sustentabilidad del esquema una vez vencidos los plazos de excepción. ¿Qué sucederá con el consumo cuando se reanuden los esquemas tarifarios y la exigibilidad de los embargos?
El nuevo termómetro de la economía argentina
La discusión sobre la situación socioeconómica exige un cambio de paradigma. El foco ya no puede estar puesto únicamente en la cifra de empleo o en la desaceleración del índice de precios, sino en el ingreso disponible real.
Se puede tener menor inflación, menor desempleo e incluso un volumen más alto de personas con ocupación. Sin embargo, si se multiplica la cantidad de trabajadores en busca de un segundo ingreso y escala el endeudamiento familiar para pagar gastos corrientes, la señal de alarma sigue encendida.
La pregunta de fondo para el bolsillo argentino dejó de ser si hay o no trabajo. La pregunta real es bastante más simple: ¿alcanza?.
FUENTE: COLUMNA PUBLICADA ORIGINALMENTE EN NOTICIASFANS.COM
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