Cientificidio: la inversión en ciencia toca fondo
Aunque un satélite argentino formó parte de la misión Artemis II de la NASA, el panorama científico nacional atraviesa una crisis profunda.
Según el último informe del Grupo EPC-CIICTI, la inversión en ciencia y tecnología cayó un 50,8% en términos reales desde 2023 y se proyecta en apenas 0,140% del PBI en 2026. Se trata del nivel más bajo desde que existen registros, iniciados en 1972.
Este retroceso marca un fuerte alejamiento de la Ley 27.614 de Financiamiento de la Ciencia, que establecía una senda de crecimiento sostenido del presupuesto hasta alcanzar el 1% del PBI en 2032.
Un retroceso histórico en el financiamiento
Los datos muestran que la inversión estatal en ciencia había crecido entre 2004 y 2015, pasando de 0,18% a 0,35% del PBI.
Sin embargo, desde 2016 comenzó una tendencia descendente que se profundizó en los últimos años. En 2023, la inversión representaba el 0,30% del PBI, mientras que en 2026 es menos de la mitad.
Además, el presupuesto actual representa apenas el 25% del mínimo establecido por la ley vigente, lo que evidencia un incumplimiento sin precedentes.

CONICET en caída y fuga de cerebros
El CONICET, principal organismo científico del país, también enfrenta un fuerte ajuste. En 2026 perderá un 18,2% adicional en términos reales, acumulando una caída del 42,2% en tres años.
La reducción del financiamiento impacta directamente en el sistema científico:
- Más de 2200 investigadores dejaron el sistema en dos años
- El sector perdió unas 5000 personas desde fines de 2023
Este escenario alimenta la fuga de cerebros y debilita la capacidad científica nacional.

Instituciones en riesgo
-El ajuste también afecta a organismos claves.
-El Servicio Meteorológico Nacional sufrió recortes y despidos que impactan en la prevención de riesgos climáticos.
-El Instituto Balseiro advirtió que su continuidad está en peligro debido a la pérdida de docentes y el deterioro salarial.
-Por su parte, la CONAE —fundamental en el desarrollo espacial argentino— enfrenta un recorte del 60,6% en tres años, pese a su participación en proyectos internacionales como Artemis II.





