RECORDAR NO ES HONRAR: MALVINAS, NEGLIGENCIA Y SOBERANÍA

por | Abr 3, 2026

El bochornoso liderazgo de Leopoldo Fortunato no fue más que improvisación y el uso político de la guerra para salvar a un régimen que falló de forma rotunda en lo económico, que secuestraba personas y las desaparecía, y que trató de buscar en un combate bélico su salvación. Su decisión de iniciar la guerra de Malvinas se centró en la búsqueda de legitimidad interna, tras años de desgaste del gobierno del Proceso. Sin embargo, aceleró el derrumbe de la última dictadura argentina y sentenció la muerte de 649 argentinos en territorio isleño.

Más allá de la derrota militar ocurrida el 14 de junio de 1982, que implicó la pérdida del control administrativo sobre las Islas, se evidencia también el impacto desfavorable que dejó el conflicto en cuanto al reclamo de soberanía. Previo a la guerra, acto que destruyó toda posibilidad de cooperación regional, se encontraba a una población isleña con una cotidianidad marcada por el aislamiento, pero con lazos de comunicación y servicios activos con Argentina, tales como la provisión de gas por YPF y los vuelos en Líneas Aéreas del Estado.

La irresponsabilidad de la conducción político-militar fue el lamentable reflejo del sacrificio de los soldados. Edgardo Esteban, argentino excombatiente de Malvinas, relata en su libro un deseo que le vino al cuerpo al visitar lo que fue, en su adolescencia, su refugio de los ataques ingleses: “Me gustaría que ahora estuviera aquí Leopoldo Fortunato Galtieri y reparara este lugar y recorriera las islas y que, si tiene huevos, durmiera tan sólo una noche en los mismos pozos de zorro nuestros, que todavía existen.” (Iluminados por el fuego, Edgardo Esteban)

La gloria y el honor no pertenecen a los altos mandos, sino a los jóvenes que enfrentaron el frío, el hambre y el fuego enemigo. Para aquellos que, en puestos de jerarquía, decidieron enviar a compatriotas de forma improvisada a un archipiélago helado, sólo les cabe un recuerdo centrado en la deshonra, la inutilidad y la negligencia.

La causa Malvinas exige continuidad más allá de los partidos y de los gobiernos que sucedan, exige consenso en cuanto a quién recordar y a quién honrar, y exige conflicto para que los personajes de la coyuntura no la opaquen tomando decisiones políticas en detrimento de la memoria de aquellos caídos en combate, y recordando y admirando a quien dio la orden para hundir al crucero ARA General Belgrano.

El reclamo diplomático por la soberanía y la integridad territorial de la Argentina, la enseñanza en las aulas y la reivindicación de los veteranos deben ser los pilares fundamentales del recuerdo de la guerra de Malvinas. Sin embargo, la negligencia no quedó plasmada solamente en la decisión del dictador, sino que, aún hoy en día, muchas decisiones políticas no se orientan hacia la recuperación del ejercicio de soberanía en función del interés nacional, sino que responden a un alineamiento ideológico automático. Más aun sabiendo que, en palabras de Guillermo Carmona, ex secretario de Malvinas y Atlántico Sur, “Estados Unidos y Gran Bretaña tienen una alianza política, económica y militar inquebrantable”.

El deterioro de las políticas estatales que apuntan a sostener y reclamar una demanda histórica, no puede ni debe ser profundizado por decisiones ideológicas de un gobierno que, alineado a aquellos Estados que no acompañan los reclamos soberanos de Argentina por la causa Malvinas, facilita el reclamo de autodeterminación de los pueblos (el derecho de un pueblo a decidir sus propias formas de gobierno), base teórica de la otra parte disputante y sostén discursivo de una población implantada, práctica ya realizada por Gran Bretaña en Irlanda del Norte.

Recordar a Galtieri es recordar el fracaso de una conducción y los errores que no se deben repetir; recordar a los héroes es afirmar el deber de la patria y la dignidad de un pueblo; y sostener políticas de Estado es la única manera de que la gloria, el honor y la soberanía no se conviertan en palabras y discursos vacíos.

-POR MARTÍN BELLOTTI. ESTUDIANTE DE CIENCIAS POLÍTICAS. FORMA PARTE DEL PROYECTO DE INVESTIGACIÓN, «NITEZCHE Y ARENDT. MÁS ALLÁ DE SCHMITT Y MOUFFE. POR OTRA POLÍTICA AGONISTA POSIBLE. PROGRAMA DE RECONOCIMIENTO INSTITUCIONAL DE LA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES. (UBA)

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